Gringolandia y sus colonias culturales

El origen de la serigrafía se pierde en el tiempo. Se inventó hace miles de años en China, y al principio esta técnica solo se usaba para imprimir telas y objetos de uso diario. Es decir, solamente para decorar herramientas funcionales, y no como mera ilustración para disfrute de los sentidos. En Wikipedia se dice que Guy Maccoy fue el primero en emplear esta técnica con fines artísticos, y que realizó sus dos primeras serigrafías en 1932. Sigo investigando, y compruebo que Maccoy es un artistilla de tercera división, nacido en Kansas (que como todos saben, está en Estados Unidos). Sin embargo, en el documental Museos del Mundo (2002), producido por la editorial Planeta-DeAgostini, se habla de una obra del pintor japonés Kagaku Murakami, reconocido dentro y fuera de su país. Es una obra cualquiera del autor, un retrato de Hiyohime en el río Hidaka, de 1919, conservado en el Museo Nacional de Arte Moderno de Tokio. Mi sorpresa fue mayúscula al ver que lo catalogan como “Serigrafía”.

La música contemporánea tiene muchísimas fuentes de inspiración. Imagínense. Casi es mejor no entrar en el tema, porque analizar una sola canción daría para escribir un tratado de musicología aplicada. Sin embargo, desde hace una década, parece que la mayoría de estilos, canciones, álbumes y artistas, han nacido al calor del country estadounidense. Da igual qué página web o revista se consulte, todos simplifican y descomplican su trabajos críticos pegando la etiqueta folk a cualquiera que entone dos notas seguidas. Es cierto que estoy exagerando… pero díganme si no es más exagerado todavía otorgar el Premio Nobel de Literatura al folklórico y sobrevalorado Bob Dylan (nacido en Minnesota, que como todos saben, está en Estados Unidos).

Aplíquese el mismo cuento a Bruce Springteen con respecto al rock, a la Generación Beat con respecto a la literatura, a Billy Wilder con respecto a la comedia, a Edward Hopper con respecto al realismo, a Warhol con respecto al pop… y la lista es inagotable. ¿Son realmente tan buenos los creadores norteamericanos?, ¿o quizá son los mejores en técnicas de mercado?

Mi reflexión no apunta al marketing institucional, porque éste ya hizo todo su trabajo durante la Guerra Fría. Quiero apuntar al trabajo de vocero que, entre todos, le hacemos gratuitamente al Imperio. Porque Wikipedia la escribimos entre todos; los artículos de crítica los escribimos gente corriente; y poco a poco estamos convirtiendo internet en el tablón de anuncios de nuestros colonizadores.

Comentario a la imagen = La política cultural de Estados Unidos consiste, primero, en arrasar una sociedad, y después, con sus despojos, crear un museo. En la imagen, el National Museum of the American Indian, en Washington D.C.
Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Gramáticas inútiles. Colores imposibles.

Anarquismo emocional y neorreligiones

Las granjas WWOOF