Gramáticas inútiles. Colores imposibles.

Si por mala fortuna se derrumbase la catedral de Amiens, en Picardía, el mundillo de la cultura en todo el globo quedaría aturdido. En cambio, el picardo (lengua autóctona de esta región francesa), está clasificado como “seriamente en peligro” por la UNESCO en su Atlas de las lenguas del mundo en peligro (ed. Christopher Moseley, 2010). El centralismo francés y su política de lengua única permite (y quizá fomente) que este patrimonio inmaterial esté a punto de perderse para siempre. Muchos movimientos sociales combaten esta lacra, común a todas las lenguas minoritarias de Europa. El caso del picardo, por ejemplo, tuvo un revulsivo con la película Bienvenue chez les Ch'tis (Dany Boom, 2008), que rescata su dialecto chetimí, y que fue la película francesa más taquillera en Francia.

Pero el hecho de que yo haya clasificado al chetimí como un dialecto del picardo también genera polémica. A este respecto, encuentro el siguiente texto:

Dialecto es un concepto lingüístico, lengua es un concepto sociopolítico. Cuando se dieron las circunstancias adecuadas, los que eran pequeños dialectos –así el castellano de una mínima región, el francés de la Île-de-France o el florentino, por ejemplo– se convirtieron en grandes lenguas nacionales y culturales."
(Historia de las lenguas de Europa, F. Rodríguez Adrados, Gredos, 2008)

Esto me lleva a pensar que no se pueden poner fronteras ni etiquetas a las lenguas, y que las gramáticas son artificiosas. Voy a explicar esta idea con colores: Si recorremos la península ibérica de extremo a extremo, desde el cabo de San Vicente, que sería rojo, hasta el cabo de Creus, azul, encontramos formas de hablar intermedias y emparentadas, que van cambiando su tonalidad a medida que pasamos de un pueblo a otro (violeta, púrpura, lila, morado, amatista, lavanda, malva… portugués, gallego, bable, castellano, aragonés, aranés, catalán…)

Algún iluminado pretenderá llamar “morado” a toda esa gama de colores, y meterlos todos en el mismo saco. Luego redactará unas normas (gramática), y más tarde, si se dan las circunstancias adecuadas (parafraseando a Rodríguez Adrados), el morado será el color principal, y los demás, sus variantes.

En un ejemplo más concreto, de los muchos que podría poner, voy a enfrentar el castellano normativo con una dicción que se daba en amplias zonas de esta península: Anteposición de artículo a los nombres propios (el Antonio, la Pepi). Esto es propio también de la lengua portuguesa, y su gramática autoriza este uso. Sin embargo, la Real Academia Española lo prohíbe y ridiculiza. Hoy está en desuso debido al empeño de algunos por unificar unas formas de hablar tan bellas, ricas y variadas como las tierras donde surgieron. La sociolingüística y la antropología ya se encargan de hacernos entender que nada es arbitrario en un idioma, que todo tiene un porqué, y que es un patrimonio que debemos conservar (caso aparte, creo yo, es la ortografía: ver enlace).

Traigo a colación un texto de Juan de Valdés -extraído de Wikipedia-, donde opina sobre Antonio de Nebrija, andaluz que escribió la primera gramática del castellano:

VALDÉS: ¿Vos no veis que, aunque Nebrija era muy docto en la lengua latina, que esto nadie se lo puede quitar, al fin no se puede negar que era andaluz, y no castellano, y que escribió aquel su Vocabulario con tan poco cuidado que parece haberlo escrito por burla? Si ya no queréis decir que hombres envidiosos, por afrentar al autor, han gastado el libro.
PACHECO: En eso yo poco me entiendo. Pero, ¿en qué lo veis?
VALDÉS: En que, dejando aparte la ortografía, en la cual muchas veces peca en la declaración que hace de los vocablos castellanos, en los latinos se engaña tantas veces que sois forzado a creer una de dos cosas: o que no entendía la verdadera significación del latín (y esta es la que yo menos creo) o que no alcanzaba del castellano, y esta podría ser, porque él era de Andalucía, donde la lengua no está muy pura."
(Diálogo de la lengua, 1533)

Juan de Valdés se considera contrario a las normativas, y fue defensor de escribir tal y como se habla. Sin embargo, hace un intento de normalizar el idioma, y apunta al castellano cortesano como el modelo a seguir. Pretendió unificar el color, sin tener en cuenta las diferentes tonalidades. Esto se da en todas las regiones del mundo; allí donde pequeños dialectos luchen por convertirse en grandes lenguas nacionales y culturales.

Esta aniquilación de lenguas que denuncia la UNESCO tiene a mi juicio una solución, paradójica en apariencia, pero coherente si se medita detenidamente: La solución pasa por adoptar una lengua franca, común a todos, universal, que sea usada precisamente para que nadie tenga que abandonar su lengua materna para hablar la del vecino, más poderoso o más influyente. Una lengua que respete a todas las demás, y que sea usada cuando dos personas no se den a entender: Una lengua internacional auxiliar. El idioma Esperanto es un proyecto consolidado de lengua internacional auxiliar. Con una trayectoria de más de un siglo de vida, no para de crecer y expandirse. Por eso, la famosa plataforma Duolingo, de aprendizaje de idiomas en la Red, ha incorporado como novedad el Esperanto entre las lenguas que se pueden estudiar en ella… Gratulon!

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Anarquismo emocional y neorreligiones

Las granjas WWOOF