Mensajes subliminales en el cine: Dos ejemplos prácticos

En una entrevista que el presidente de Inditex, Amancio Ortega, concedió a Radio Nacional de España en 2012, propuso la necesidad de prestigiar el trabajo de empresario, muy infravalorado en este país, con respecto al trabajo como funcionario del Gobierno. Habría que despertar la vocación en los jóvenes, quienes solo aspiran a aprobar unas oposiciones como única salida. Esta misma idea la recalcaron otras personas influyentes, como el presidente de la patronal, y muchas entidades, empresas y fundaciones privadas, a lo largo del pasado año.

Pues bien, parece que la campaña para pulir nuestras mentes ya ha comenzado (ojo, no uso pulir con un sentido crítico). Para ello la psicología social se ha unido -como tantas otras veces desde el pasado más remoto- con el arte. La función del arte como transmisor de ideas no siempre ha sido transparente, más bien todo lo contrario, lo más común es que se haga de manera subliminal.

Así, en la película española El cuerpo (Oriol Paulo, 2012) -todavía en cartelera-, se aprecia ya la mano del Gobierno. En varias ocasiones se desvaloriza descaradamente la profesión de profesor -en este caso de universidad- en relación a la de empresario.

Quiero aprovechar para comentar otro caso de mensaje incrustado en otra película actualmente en cartelera, esta vez de Hollywood. Peter Jackson había creado un cine que yo llamo “de montaña rusa”, con su versión de King Kong (2005), aparentemente superficial, o al menos poco politizado. Planos de mucha duración con vertiginosos movimientos de cámara, muy adecuados para el cine en 3D. Y poco más.

Pero su versión de The Hobbit (2012) nos mete con embudo su visión parcial y -cómo no- superficial, del conflicto palestino-israelí. La apariencia y estética de los hobbits, con sus narizotas grandes y los típicos peinados judíos, unido al constante llamamiento a recuperar la tierra que un día les fue arrebatada, no deja duda de que ha sido el todopoderoso grupo de presión judeo-americano el que ha pagado su producción.

Bien mirado, ambas películas vienen a decirnos que algo está cambiando en el cine de Estados Unidos y de España, porque ni en el primer caso comentamos una acción ambientada en la guerra de Vietnam, ni en el segundo tratamos un tema de la Guerra Civil...

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