El Movimiento Slow


La tecnología, desarrollada en gran medida para ahorrar tiempo, debería de haber proporcionado sosiego en el mundo desarrollado. Siendo todo lo contrario, Carl Honoré nos ametralla en Elogio de la lentitud (RBA, 2005) con demostraciones de nuestro equivocado uso del horario y el reloj. Es un libro abocado a convertirse en un clásico, que abre las puertas al Slow Movement (Movimiento Lento).

Esa tecnología, en lugar de para mejorar nuestras vidas, se ha usado en beneficio de la productividad y de la competitividad. En vez de descargar nuestras agendas, las atiborra y comprime. Descomprimir nuestras vidas y librarnos de la dictadura del reloj es el fin último de esta filosofía nacida a finales del siglo pasado, para poner fin a doscientos años de aceleración que comenzaron con la Revolución Industrial. Así, el ideario Slow entronca con el ecologismo y la salud de cuerpo y mente.

El libro de Honoré trata todos los ámbitos de la vida, pero interesa especialmente la sensibilidad demostrada ante el problema de los niños educados en la vida frenética actual. Por ello dedica un capítulo a la crucial importancia de educarlos en un modo pausado, para evitar futuros problemas de conducta. En este sentido hace mención al modelo finlandés de educación, país que cuenta con los mejores índices de éxito escolar.

En relación al ecologismo Slow su mejor representante es Joaquín Araújo. En una entrevista concedida a la revista El color del dinero (nº 26) hace la siguiente reflexión: “El ser humano no sabe manejar el tiempo. Cuanto más lo acortamos gracias a las nuevas tecnologías, también es menor nuestra percepción psicológica del tiempo. Los naturalistas tenemos más facilidad para manejar el tiempo porque nos dejamos guiar por la biomímesis, la imitación de la naturaleza. Ésta impone sus ritmos, sin prisas”.

El uso compulsivo del coche en lugar de caminar es objeto de crítica constante por los seguidores de esta corriente. La invasión motorizada del espacio público está siendo tema de debate de bastantes foros. Incluso motivo de reflexión de creaciones artísticas. Sin ir más lejos, el próximo 31 de marzo, en el marco del AV Festival de Newcastle, tendrá lugar una performance que consiste en una caminata colectiva a paso lento (slowalk), obra del artista Hamish Fulton.

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