Re-presentación

Re-presentarse es volver a presentarse. Anunciar una nueva declaración de intenciones. Los tiempos han cambiado, y los discursos deben cambiar también con ellos. Un discurso comprometido no tiene solamente dos caminos: a favor o en contra. Hay un tercer tipo, que es el discurso evasivo (no confundir con el discurso neutral). Este blog ha seguido hasta ahora dos líneas: una dinamitera y peleona, y otra más creativa, utópica y evasiva. Esta última es la única dirección que voy a seguir a partir de ahora. En realidad, hacer eso es también un acto subversivo. El ambiente social se está enrareciendo en Europa. Se afilan los cuchillos. La crispación se hace irrespirable, y no quiero que mi blog contribuya a esta podredumbre.

El discurso evasivo-constructivo es más eficaz que el discurso destructor. Es algo demostrado, porque la literatura está llena de rabietas, y la condición humana no ha cambiado por ello. De hecho, a veces pienso qué sería de nosotros, los que peleamos contra la Iglesia, la economía, la monarquía, y todas las -ias del mundo (adviértase aquí mi homenaje a la Rayuela, de Cortázar) si predominase la ética. Muchos nos quedaríamos sin discurso. Habría que inventar problemas -como hacen los periodistas mediocres- para poder escribir. De hecho, la profesión de periodista no es otra cosa sino quejarse con estilo: Ángeles Caso, con ironía; Pérez-Reverte, con mala leche; Pamela Flores, con ingenio; Jiménez Losantos, por vicio...

Desisto porque pienso que los poderes de la post-modernidad se han blindado contra los intelectuales moscacojoneros que petardean, azuzan y patalean con sus artículos y viñetas. Internet nos ha hecho más fuertes, pero los gobiernos actuales son infinitamente más astutos que en siglos pasados. ¿Autarquía entonces? Esa es la conclusión de Walden, y habiendo visto que ni los ideólogos ni las bombas-lapa amedrentan al poder, es la opción que tomaré. Sin quejarme más, pero sin dejar que la escoria política decida mis asuntos más privados. Pero nos encontramos ante un gobierno que interviene incluso en asuntos tan personales como, por ejemplo, la educación de los hijos. El español que no quiera educar a sus hijos en institutos de pantomima, sino en casa, debe vivir en países como Estados Unidos. Ante la imposibilidad legal de la autarquía, Thoreau nos enseñó la oposición pacífica. Y lo hizo negándose a pagar impuestos porque el gobierno americano los destinaba a sufragar la guerra que mantenía contra México. Fue encarcelado por ello, que es la mejor manera de excluirse del Estado, según sus palabras. La cárcel es “donde el hombre libre puede habitar con honor” (Desobediencia Civil, 1849).

Por otro lado, algunas creaciones evasivas nos llevan a una vida edulcorada y ficticia (“el capitalismo de ficción” lo llama Verdú en un libro ya comentado en este blog). Nos convierten en pseudo-americanos de blanca sonrisa ajenos a la realidad. Comparemos si no el cine de Hollywood con la filmografía europea. Rebecca (personaje alegórico de este blog, mitad real, mitad ficticio) es una chica americana programada por el Pentágono y Walt Disney -como todos en EE.UU. desde que nacen- para ver solo el lado bueno de las cosas. No me refiero a ese tipo de evasión con tintes totalitarios (y que no se diferencia mucho de la evasión a la que están sometidos los norcoreanos). En mi renovado blog quiero proponer una evasión cercana a la del realismo poético fotográfico, que crearan autores como Gotthard Schuh en el segundo tercio del siglo XX. Una definición de realismo poético que todos entendamos puede ser: Mirar las nubes con los pies en el suelo.

Un centenar de obras de este fotógrafo pueden verse hasta el 19 de febrero, en la Fundación Mapfre de Madrid.

[ Queda derogada pues, la primera Presentación del blog, de fecha 26-XII-2008 =
http://elespiritudewalden.blogspot.com.es/2008/12/blog-anarquista.html ]
Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Gramáticas inútiles. Colores imposibles.

Anarquismo emocional y neorreligiones

Las granjas WWOOF